“ViĂ©ndolo bien, @elCuau no es nada feo...”, escribĂ­ en Twitter por ahĂ­ de 2009. Y se armĂł la revoluciĂłn.

No pensĂ© que causara tanto desconcierto ver al Ă­dolo mĂĄximo del fĂștbol mexicano como un tipo con encanto. Ya sĂ©. Su ‘belleza’ no corresponde a los estĂĄndares establecidos, pero -insisto- en la cancha tiene un nosequĂ© al que es difĂ­cil resistirse. PregĂșntenle a People en Español que ese año lo puso en la lista de los mĂĄs sexys. SĂ­, hay que ver, una deferencia que no se tiene con las chicas.

Pero mi crush ❀ con el susodicho no sucediĂł viĂ©ndolo en ningĂșn partido, porque honestamente de fĂștbol se poco y me importa menos.

Teníamos en la redacción la tarea de conseguir una entrevista con Cuauhtémoc Blanco justo en los años en los que estaba en su måximo esplendor. Era polémico, controvertido, iracundo y muy difícil de alcanzar. Le había pegado a fotógrafos, periodistas y a varios en la cancha. Defendía fiero su vida privada, pero sus romances eran a todas luces un escåndalo. Era el ídolo de las canchas y su relación con la prensa no podía ser peor.

Así que debíamos poner manos a la obra: para la misión servía una bonita reportera, soltera y sonriente -entiéndase yo en mi treintas- y con buen olfato periodístico (que a los editores les resultaba irrelevante) y un conocido periodista de reportajes (del cual no importaba ni cómo se vistiera, ni su estado civil y mucho menos si gastaba una buena sonrisa).

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AsĂ­ que en aquellas las lejanas Ă©pocas donde el #metoo no existĂ­a, me vi jugando el papel de ‘conejita de indias’, camino del Club AmĂ©rica. El fin justifica los medios, dicen. Mi complicadĂ­sima tarea: llevar tacones, pelo largo suelto, maquillaje de impacto y caminar por aquella entrada infinita y empedrada a lo largo de los campos de entrenamiento para ver a Cuau
 y que Cuau nos viera. ÂżPor quĂ©? Porque hombres. Y si Galilea habĂ­a podido, por quĂ© yo no.

Y lo conseguimos. Con esta lĂłgica machista de ‘legalmente rubia’, caminĂ© despacito, con pasos largos y moviendo la cadera. El Cuau se acercĂł. Cruzamos las miradas, dos o tres palabras y cayĂł: arreglamos la fecha y pactamos una larga entrevista.

En ese plan secreto no estaba que yo también caí, así como una cae con los tipos que una no debe. Iba yo muy dueña de mí porque lo sabía, que guapo no era. Era sí, mås alto de lo que esperaba y hasta encorvado como lo dibujaban en los memes.

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Lo que no sabĂ­a era que tenĂ­a ese aire de futbolista, corrijo, de capitĂĄn del equipo: el aire, el don, el dominio absolutamente animal, el papĂĄ de los pollitos. A la vez, simple, de broma fĂĄcil y casi naif. Macho alfa a full.

Mi olfato periodĂ­stico se truncĂł con el final lĂłgico de la historia machista de mi ingreso a los medios.

Debe ser eso lo que me puso frente a la televisiĂłn durante todos los siguientes partidos de la SelecciĂłn para verlo en acciĂłn. Era mi placer culposo.

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No me interesaba nada de los resultados pero me hipnotizaba ese hombre que se burlaba de sus enemigos, que defendĂ­a la pelota como habĂ­a aprendido en el barrio bravo, que conquistaba la porterĂ­a y se erigĂ­a, levantaba la cabeza, le dedicaba el logro a una mujer, recibĂ­a ovaciones de pie y ganaba millones de dĂłlares. Digan lo que quieran, pero ahĂ­ se acababan las burlas.

Y mis tuits se multiplicaron sin control: el Cuau feo feo no es, hasta guapo se ve, Venga mi @cuau que yo con este si te doy besos. Como que no. PerdĂłn, no es @cuau, es @elcuau pero ya dije. Yo me lo agarro a besos. Why not? Ah, y olvidĂ© decir que aunque no haya hecho gol, ‘El Cuau’ es un bombĂłn.

A Beckham, Figo, Maldini, Batistuta no les hacía falta un embellecedor. Para eso le sirve el fut a tipos como ‘El Cuau’.

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Bien decĂ­a la folclĂłrica porra desde las gradas del Estadio Azteca: “PelĂ© es el rey, Maradona es Dios, pero el pinche Cuau es el papĂĄ de los dos”.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicaciĂłn en nuestro blog como una contribuciĂłn al debate pĂșblico. La(s) visiĂłn(es) expresadas allĂ­ pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visiĂłn de Univision Entretenimiento o la de su lĂ­nea editorial.