Fútbol es lo de menos

Esa patriota que llevamos dentro y sale cada 4 años (reconócelo 🙄)

¿Eres futbolera? me preguntó un cuate el otro día. Tras una pausa breve, pero bastante incómoda, le contesté la pura verdad: sí, soy futbolera... pero solo cada cuatro años.

Y es que, seré honesta: el futbol me parece un deporte aburridísimo. Lo he intentado, lo juro, pero me cuesta trabajo encontrarle la gracia a 22 tipos en shorts disputándose un balón de un lado al otro de la cancha durante dos interminables horas para terminar con un patético marcador de muy poquitos dígitos. ¿Dos - uno? ¿Uno - cero? Pfff...

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Pero luego está la Copa Mundial. Y eso, señoras y señores, es harina de otro costal.

Y es que el Mundial, esa gran fiesta futbolera que nos toca celebrar cada cuatro años nos convierte a todos (y a todas) en unos expertos apasionados del balompié, en futboleros de hueso colorado, en mexicanos que somos más mexicanos que el mole, y que-viva-México-cabrones.

Más allá de lo que ocurre en la cancha, la Copa Mundial es nuestro boleto asegurado al fervor patriótico, a las camisetas verdes, a los sombreros gigantes, los bigotes falsos, las matracas y la humillación pública -bastante ruidosa- de quienes no son de los “nuestros”.

Por un período de 30 días nos olvidamos de nuestras penas e ideologías. No importa si somos de derecha, de izquierda o si la política nos importa un pepino: para el Mundial nos vestimos de verde, desempolvamos las banderas (no le hace que sean made in China) y entonamos a coro el ‘Cielito Lindo’; y si estamos jarras, pues mucho mejor. Que role el tequila y los te-quiero-un-chingo-compadre. Esto no se acaba hasta que se acaba.

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Sí, yo soy de las primeras en caer en las garras de esa pasión patriotera y, tan pronto empieza la Copa, me convierto súbitamente en una apasionada del futbol. Y cuando vives de este lado de la frontera, la cosa se pone aún mejor: no importa cuánto tiempo lleves fingiendo no ser mexicano o escondiendo al máximo tu acento o la cruz de tu parroquia; esta es nuestra oportunidad de gritar a los cuatro vientos que México es lindo y querido 💗 y que si morimos lejos de él... pues ya saben lo que hay que hacer. No importa que no lleguemos ni a los octavos de final, el desmadre es el desmadre y qué bonito es ser mexicano, ¡caray!.

¿Soy futbolera?... Pues ahorita ahorita no, pero dejen que llegue el 14 de junio y otro gallo me cantará.

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Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestro blog como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Entretenimiento o la de su línea editorial. 

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About the author

Laura Martínez

Laura Martínez vive en Nueva York. Se siente periodista entre los blogueros, bloguera entre los periodistas y muy a gusto en su casa.