Es probable que el nombre de Rodrigo Rafael Ortega no te diga gran cosa, pero este ‘ilustre mexicano’ saltó a la fama internacional cuando –en plena euforia del Mundial 1998 en Francia y seguramente con muchas copas encima– se orinó olímpicamente en ‘El fuego eterno’ de los mártires franceses, apagando de una meada la emblemática llama 🔥 que ardía en el Arco del Triunfo desde... 1921.

Y no, el señor Ortega está lejos de ser el único mexicano que se ha esmerado en poner el nombre de México muy en alto durante esa fiesta cuatrienal que es el Mundial de Fútbol. De hecho, está en muy buena compañía.

¿Cómo olvidar a aquel otro paisano que, durante la Copa Mundial de Corea y Japón en 2002 (y también al calor de las copas) accionó la palanca de emergencia de un tren bala 🚅 en el país nipón deteniendo -por primera vez en su historia- su marcha en seco y causando pánico entre los pasajeros?

Y ni hablar de aquel otro ilustre mexicano que, durante el Mundial de Sudáfrica en 2010, tuvo la brillante idea de trepar una estatua de Nelson Mandela para plantarle un colorido sombrero de charro.

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¡Ajúa!

¿Y quién puede culparlos? La Copa Mundial no solo logra sacar a flote ese pequeño patriota que todos llevamos dentro, sino que nos deja dar rienda suelta a nuestros instintos más básicos; a nuestro célebre valemadrismo y afición al desmadre. Porque el Mundial es “nuestra” fiesta y nos vale un pepino lo que piensen los demás y mientras más lejos, mejor. ¡Somos mexicanos y somos bien chingones! No le hace que nunca lleguemos a la final, lo que importa es echar relajo y lo bailado nadie nos lo quita, ¡no, señor!

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Faltan solo horas para que arranque el partido inaugural de Rusia 2018 y la afición mexicana ya está instalada en Moscú, así que no queda más que prepararnos para el próximo “oso internacional” 🐻 porque de que la vamos a liar estoy más que segura. Conozco a mi gente, y ya nos veo causando desmanes en el Kremlin, albureando moscovitas, bailando un jarabe tapatío en la Plaza Roja o cagándonos de risa en el alfabeto cirílico porque ¿quién entiende esa madre?

Y pues nada, habrá que prepararse también, porque todo indica que la afición cambiará el vilipendiado ¡Ehhhh Puto! por un canto más adaptado para la ocasión: ¡Ehhhhh Putín!

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A estas altura, solo queda encomendar a la gran afición mexicana a nuestros santos favoritos para que la cosa no pase a mayores y que, como ha ocurrido en años anteriores, no pase de un breve arresto, el pago de una módica multa o una disculpa pública. Porque que va a pasar, va a pasar. La cuestión es… ¿qué exactamente?

Abran sus apuestas.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestro blog como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Entretenimiento o la de su línea editorial.