Fútbol es lo de menos

¿De verdad esta es la tele que nos pueden ofrecer?

Hace un par de semanas, hubo escándalo en las redes porque, qué novedad, un mexicano en el Mundial había hecho algo machista 🤦‍♂️. ¡Insólito!

Resulta que Facundo creó una cuenta de Instagram llamada ‘Rusabrosas’, donde publica fotos de las mujeres que le parecen guapas, con todo y sus arrobas para que los usuarios se puedan meter a 👀 stalkearlas (acosarlas). Y esta fue la forma en que presentó su ocurrencia en el programa donde colabora, Los Protagonistas, de Televisión Azteca:

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Ajá. Esto está pasando en 2018.

Para quienes no lo conozcan (no tendrían por qué), Facundo Gómez es un personaje de la televisión mexicana que debutó a finales de los noventa como “conductor juvenil” en un canal musical, cuando lo novedoso era ser “un chavo irreverente”. Aquí hay un ejemplo. Nunca más soltó ese papel. Hoy, veinte años después, sigue atrapado en el mismo viaje.

No creo que la gente tenga que “madurar” en el sentido anticuado y adultocentrista de la palabra –ni que fuéramos aguacates–, defiendo el derecho inalienable a ser chavorruco, y qué hueva que se espere de las personas ‘seriedad’, ropa en colores neutros y un lenguaje ‘mesurado’ nada más por tener cierta edad. Sin embargo, sí está chido aprender con los años, empatizar con la gente y sensibilizarse con lo que está ocurriendo en el mundo. En la era del #MeToo, en la que mujeres de la industria del espectáculo han explicado con peras 🍐 y manzanas 🍏 que están hartas del acoso y de la violencia sexual, Facundo sigue hablando de la mitad de la población literalmente como pedazos de carne. Y no en sus tiempos libres, ¡como parte de su trabajo!

O sea, no sólo es problema de Facundo, sino de Televisión Azteca, que acepta, promueve y remunera este tipo de contenidos. No sólo son machistas, sino infinitamente tristes, chafas, anticuados, de hueva. A ver, a este tipo lo mandaron a Rusia no sólo a ver chichis, sino a hacer cápsulas de cómo les pica el culo a los transeúntes con un tripié.

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¿En serio? ¡En serio!

Lo que es inaudito es que este mismo programa, entre 1988 y 2006, tuvo como colaborador a Andrés Bustamante,El Güiri Güiri’, el más maravilloso comediante mexicano de las últimas décadas (en mi opinión). Les dejo, como ejemplo, una imitación que hizo en 2004 del ahora presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, cuando era Jefe de Gobierno de la Ciudad de México:

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Bueno, volviendo al tema de ‘Rusabrosas’, Facundo se ha quejado de que ya lo tacharon de misógino (me imagino perfecto su contraargumento: “¡Cómo voy a ser misógino si me encantan las viejas!”) y de una “policía de las redes sociales” que quiere que cierre su cuenta. Ay, pobrecito, ¡lo cuestionan y ya siente que es represión! Pues no, nomás eso faltaba: que un macho más se haga la víctima, que diga que “lo censuraron” porque las mujeres “andan muy sensibles”. No, no andamos “sensibles”, simplemente hemos encontrado la fuerza y las palabras para hablar de lo que nos ha molestado toda la vida: que nos traten como objetos que existen para el disfrute masculino, siempre disponibles. Y no, de nada sirve que se cierren este tipo de cuentas “resignadamente”, sino de que, en lugar de espantarse por los cuestionamientos, se pongan a escuchar, a leer lo que les escriben, a reflexionar tantito. A tener tantita voluntad de entender que no se trata de no apreciar la belleza, sino de rapiñarla y deshumanizar a sus portadoras. Que esa misma lógica de “las mujeres como adorno” es la que desata el acoso, los acercamientos no consensuados, la violencia.

“Ay, pero ustedes mujeres heterosexuales bien que se la pasan hablando de los jugadores guapos y viéndoles las nalgas, ¡qué incongruentes!”, dicen los machos avispados. Pues miren, no es lo mismo porque Carlos Vela, Rúrik Gíslason o Alireza Jahanbakhsh son deportistas consagrados, que el mundo aprecia y admira por su talento y desempeño en la cancha; que llegan a los encabezados por sus jugadas, por sus errores o por sus movimientos dentro de clubes, no por su apariencia física. Nadie les negaría un empleo ni les pagaría menos si fueran feos. Su atractivo es irrelevante para sus carreras, para su poder, para sus vidas. Es un elemento más, una curiosidad, un extra.

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En fin. Me pregunto cuántos mundiales tendrán que pasar para que dejemos de ver este tipo de contenidos en la televisión mexicana 📺. Y no se trata de que las autoridades les den lineamientos, sino de que las mismas compañías aumenten el estándar de su trabajo, digo, ya aunque sea por dignidad, por no darle pena ajena a los espectadores. ¿No creen que nos merecemos algo mejor?

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestro blog como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Entretenimiento o la de su línea editorial.

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Plaqueta

Plaqueta es una chilanga que escribe, se pelea en internet, sube fotos de sus gatitos, viaja, compra cosas que no necesita y cuenta chistes bobos. Sus temas son feminismo y la Ciudad de México.